Estoy pensando, entre la perplejidad y la complicidad, que algo nuevo
tiene que haber en el mensaje de Francisco para que merezca el espacio
mediático que le están dedicando medios como la Ser, por ejemplo, con
tramos enteros de tertulia y apertura de informativos.
Y me
hace gracia que se diga, desde sectores de la iglesia recalcitrante que
ha tenido la sartén por el mango hasta que a Ratzinger se le inflaron las narices y dijo hasta luego Lucas, que "lo que dice el Papa no es nada nuevo que no se haya dicho antes".
Ocurre que hacía falta alguien que lo dijera en voz alta, alguien que
dijera las verdades del barquero, sin medias tintas, con palabras y con
hechos. Así que Francisco, arremangándose, está haciendo lo que para
muchos de nosotros eran cosas de puro sentido común pero que la Iglesia,
sabiéndolas, las despreciaba disimuladamente por inoportunas, porque
las exigencias de humildad y servicio son muy inconvenientes en la
soberbia de la lucha por el poder y en las miserables aspiraciones
humanas. Aspiraciones de las que, por cierto, nadie es ajeno, ni los
obispos y jerarcas de la iglesia, ni el papa, ni nosotros mismos.
Espero que la Iglesia española, por empezar por casa y después de
limpiarse los oídos, trate con más cariño y respeto a los hormonados
adolescentes, a las parejas peleonas, a las madres solteras y a las que
no llegaron a serlo, a las minorías sufrientes y al resto de los
dolientes hijos de Dios que, desde lo que le ha tocado vivir a cada uno,
se esfuerza honestamente y con denuedo por comprender la Creación.
Y, ya puestos, que empiece por pagar el IVA, el IBI y hasta los cafés y
continue dando pasos sin descanso en esta purificadora y reconciliadora
dirección.
Este blog tiene un título poco original. Al menos tan poco original como su autor. No obstante, como otros autores tan poco originales como él, pretende fijar sus opiniones en contraposición a la opinión dominante. Que lo consiga o no es otro cantar, teniendo en cuenta lo presuntuoso del asunto. Aún así, quizá, alguna cosita, por pequeña que sea, pueda servir para la reflexión de alguien. Ya está. No haría falta más.
lunes, 23 de septiembre de 2013
viernes, 20 de septiembre de 2013
¡CUIDADO CON LOS CONVERSOS!
Los 'diez mandamientos' de Francisco
¡Cuidado con los conversos! Ahora, desde amplios sectores de esta
iglesia tradicionalista que hemos tenido hasta la llegada del nuevo Papa
Francisco, se es, una vez más, más papista incluso que él y se nos
recuerda que "no está diciendo nada nuevo", nada que no se haya dicho
ya antes y nada que vaya en contra de los postulados de la Iglesia". Es
eso precisamente lo curioso: que siendo así, nos parece
nuevo, pero nuevo requetenuevo. Y no solo nos parece nuevo a nosotros,
sino que también les parece nuevo a todos esos medios de comunicación
anticlericales del mundo entero, perseguidores de una Iglesia-víctima de
la conspiración mundial judeo-masónica, mensajeros de Lucifer y así
hasta decir basta. Pero la realidad es que, por fin, loado sea Dios, y
ya nos ha costado, tenemos al frente de la iglesia católica alguien con
dos dedos de frente, que predica el Evangelio sin complejos, la Buena
Nueva contenida en él, la misericordia incondicional del amor de Dios,
la esperanza, la alegría y hasta el sentido del humor; alguien que se
proclama un pecador que, "sin haber sido la beata Imelda", no ha sido
tampoco nunca de derechas y que se pregunta perplejo por qué la Iglesia
ha estado dando tantas vueltas a cuestiones de doctrina moral y tan
pocas a cuestiones de justicia social. Francisco, que se proclama hijo
de la Iglesia -a la vez santa y meretriz, no lo olvidemos- adjudica a la
doctrina moral el papel relativo que le corresponde: el de la opinión
de la Iglesia, que pretende ser una luz para iluminar las oscuridades
del camino, ni más, ni menos; un papel que no es dogmático, ni desde
luego un absoluto. Y otra cosa tan interesante o más si cabe: ese
reconocimiento de que no es él, el Papa, el autorizado a juzgar a nadie.
Y si el Papa, dentro de la Iglesia, no se considera autorizado a juzgar
a nadie por sus comportamientos privados o por sus opiniones públicas,
¿quién puede hacerlo? Y entonces, ¿qué va a quedar de los censores de
antaño, de los moralistas de detrás de los visillos? Pues a eso vamos:
cuidado con ellos: son como los ex-fumadores; tienen vocación de
comisarios políticos; son oportunistas sin fronteras... y pretenderán
seguir haciendo lo que siempre han hecho: darnos lecciones, revestidos
de una falsa, nueva e impostada autoridad moral. En el fondo creo que
cuando el papa les dice a los obispos que no sean "obispos de
aeropuerto", que se mantengan cerca de sus fieles, en sus diócesis, no
solo les está diciendo que lo hagan físicamente, sino que les está
advirtiendo de que, con actitudes soberbias y convencidas de estar en
posesión de la verdad, se alejan también de las realidades cotidianas de
la gente, de los miedos, esperanzas, miserias y grandezas del pueblo de
Dios del que no son otra cosa que pastores.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
FECHA DE CADUCIDAD
El gobierno va a hacer que se sustituya la fecha de caducidad de los alimentos por el "nivel de hedor tolerable recomendado".
Me hace gracia que dicen que en España la ley no permite lo que ahora si permite Grecia, pero a mi me consta, porque lo veo todos los meses con estos ojitos, que en los Bancos de Alimentos se da comida cuya fecha de consumo preferente ha caducado. Se acompaña de un certificado de la empresa fabricante en la que se señala una nueva fecha, esta vez de caducidad, que en ocasiones puede llegar a cumplirse más de un año después (lo último una partida de frascos de judías verdes). O sea, que en la práctica, es lo mismo. Ya lo sabe la reina Sofía, que es griega y que propone que se reparta en el Banco de Alimentos de Palma de Mallorca la comida sobrante de los cruceros que arriban a su puerto. La mijajas que caen de la mesa de los ricos las recogen de rodillas los pobres. Esto me hace recordar ese versículo bíblico que dice más o menos así: "será más dificil que un rico entre en el Reino de los Cielos, que un camello pase por el ojo de una aguja". Hoy salía un listopán en la radio, un "coacher", un tipo guay de esos que se creen más listos que los demás y viven de darnos consejos. Pues el tipo estaba hablando del dinero y soltando obviedades al respecto y, entre bobada y bobada, ha dejado caer que los ricos no tienen por qué ser malos con el siguiente ejemplo de patio de colegio: "si tú te consideras bueno y te regalaran 3 millones de euros...¿te volverías malo?¿a que no?" Se le ha olvidado decir que 30 millones de euros, salvo si te toca la Primitiva (y ni eso, ni que te los de tu padre que es Rey de España -ese te da como mucho 1,2, para el alicatado del palacete-), no se consiguen más que de una manera: RO-BAN-DO. Robando y punto. Hay muchas formas de robar. Unas sofisticadas y otras a lo Bárcenas, pero el ser rico tiene, a esos niveles, un componente de maldad que te cagas, sí o sí. Perdón por la disgresión.
Me hace gracia que dicen que en España la ley no permite lo que ahora si permite Grecia, pero a mi me consta, porque lo veo todos los meses con estos ojitos, que en los Bancos de Alimentos se da comida cuya fecha de consumo preferente ha caducado. Se acompaña de un certificado de la empresa fabricante en la que se señala una nueva fecha, esta vez de caducidad, que en ocasiones puede llegar a cumplirse más de un año después (lo último una partida de frascos de judías verdes). O sea, que en la práctica, es lo mismo. Ya lo sabe la reina Sofía, que es griega y que propone que se reparta en el Banco de Alimentos de Palma de Mallorca la comida sobrante de los cruceros que arriban a su puerto. La mijajas que caen de la mesa de los ricos las recogen de rodillas los pobres. Esto me hace recordar ese versículo bíblico que dice más o menos así: "será más dificil que un rico entre en el Reino de los Cielos, que un camello pase por el ojo de una aguja". Hoy salía un listopán en la radio, un "coacher", un tipo guay de esos que se creen más listos que los demás y viven de darnos consejos. Pues el tipo estaba hablando del dinero y soltando obviedades al respecto y, entre bobada y bobada, ha dejado caer que los ricos no tienen por qué ser malos con el siguiente ejemplo de patio de colegio: "si tú te consideras bueno y te regalaran 3 millones de euros...¿te volverías malo?¿a que no?" Se le ha olvidado decir que 30 millones de euros, salvo si te toca la Primitiva (y ni eso, ni que te los de tu padre que es Rey de España -ese te da como mucho 1,2, para el alicatado del palacete-), no se consiguen más que de una manera: RO-BAN-DO. Robando y punto. Hay muchas formas de robar. Unas sofisticadas y otras a lo Bárcenas, pero el ser rico tiene, a esos niveles, un componente de maldad que te cagas, sí o sí. Perdón por la disgresión.
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