Ahora que estoy de baja (nada especialmente grave ni que no se cure con
un poco de reposo), me he dedicado en parte a hacer un poco de lo que no
hago habitualmente: zapping. Tampoco mucho, porque el otro día me
tropecé con el programa de Jesús Javier.¡Qué didáctico! En los primeros
(y únicos) cinco minutos descubrí que entre la frivolidad y la estupidez
sólo hay un Kiko Matamoros.

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