martes, 29 de septiembre de 2015

PATRIA Y POESÍA

Patria. Estiro y retuerzo su contenido. Plural de padres. Término referencial que alude a las sociedades grandes. Una de esas palabras tan peligrosas del diccionario, no por su carcasa, sino por los diferentes explosivos con los que puede dotarse su significado. Leo y releo sobre ella. Trato de comprender lo que de racional alberga y me siento arrastrado por sus posibles contenidos de irracionalidad, por sus diferentes alcances. En último término, me pregunto si existen otros, más allá del manto de arbitariedad que parece envolverla. No lo tengo claro. Creo, sobre otras consideraciones, que incluye representaciones capaces de manejar peligrosamente los sentimientos, especialmente los de aquellos que no pueden o no aspiran a comprender su sentido, alguno de sus sentidos no prostituidos, o que, finalmente, son seducidos. Me pregunto cuanta gente ha muerto "por la patria" dejándose llevar confiada, ingenuamente, hacia el otro lado, con una sonrisa en los labios...

Así murió el poeta Rupert Brooke, en las trincheras inglesas, al comienzo de la Gran Guerra, proclamando en

El soldado


Si yo muero, pensad esto sólo de mí:
que allí donde me entierren habrá un rincón de tierra
extraña, que será para siempre Inglaterra.
El polvo generoso que ha de esconderse allí

el ser debió a Inglaterra que maternal le dio
flores que amar y sendas que recorrer, un día,
y un cuerpo todo suyo, pues de su aire vivía,
lo bañaron sus ríos y su sol lo curtió.

Y pensad que este pecho, de mal purificado,
hará con ritmo eterno, donde muera el soldado,
brotar los pensamientos porque Inglaterra es;

sus campos, sus rumores, ensueños de ventura,
y risas aprendidas de amigos, y ternura
en pechos que atesoran paz, bajo un cielo inglés.

Trad. Domingo Rivero

Pero también me vienen a la cabeza los versos terribles de los que sobrevivieron a aquel horror inenarrable de la I Guerra Mundial. Siegfried Sasoon (m. 1967), que marchó al frente con el mismo fervor que Brooke, al poco tiempo describió con todo el horror (fervor vs. horror) lo que veía en el escenario surrealista de las trincheras:

Suicidio en las trincheras

Conocí a un soldado raso
que sonreía a la vida con alegría hueca,
dormía profundamente en la oscuridad solitaria
y silbaba temprano con la alondra.
En trincheras invernales, intimidado y triste,
con bombas y piojos y ron ausente,
se metió una bala en la sien.
Nadie volvió a hablar de él.
Vosotros, masas ceñudas de ojos incendiados
que vitoreáis cuando desfilan los soldados,
id a casa y rezad para no saber jamás
el infIerno al que la juventud y la risa van.


Trad. Eva Gallud Jurado

Por último recuerdo a Wilfred Owen, amigo del anterior, que también había marchado orgulloso al frente y acabó escribiendo en el fango de la guerra que morir por la patria no era ni dulce ni honroso.

Dulce et decorum est

Doblados como viejos mendigos bajo bolsas,
Chocando las rodillas y tosiendo como viejas, maldecimos a través del lodo
Hasta darle la espalda a las condenadas bengalas
Y empezar a arrastrarnos a un descanso remoto.
Los hombres marchaban dormidos. Muchos ya sin botas
Cojeaban calzados de sangre. Todos patéticos, ciegos todos,
Ebrios de cansancio, sordos incluso a los silbidos
De proyectiles decepcionados que caían más atrás.

¡Gas! ¡Gas! ¡De prisa, chicos! En un éxtasis de torpeza
Nos calamos torpes cascos justo a tiempo;
Pero alguno seguía pidiendo ayuda a gritos tropezando

Indeciso como un hombre ardiendo en llamas o cal viva.
Borroso tras los vidrios empañados y a través de aquella verde luz espesa,
Como hundido en un mar verde, lo vi ahogarse.

En todos mis sueños, ante mi vista indefensa,
Se abalanza sobre mí, se atraganta, se ahoga, se apaga.

Si en algún sueño asfixiante también pudieras seguir a pie
La carreta donde lo arrojamos
Y ver cómo retorcía los blancos ojos en la cara,
Una cara colgante, como un diablo harto del pecado;
Si pudieras oír, a cada tumbo, la sangre
Vomitada por pulmones de espuma corrompidos,
Obsceno como el cáncer, amargo como pus
De viles llagas incurables en lenguas inocentes,–

Amigo mío, no contarías con tanto entusiasmo
A los niños que arden ansiosos de gloria
Esa vieja mentira: Dulce et decorum est
Pro patria mori.


Trad. Nicolás González Varela

Owen murió a siete días del armisticio, un 4 de noviembre, en el cruce del canal de Sambre-Oise, Francia. Su madre recibió la carta de pésame una semana más tarde, el 11 de noviembre de 1918, día del armisticio.

¿Existe un significado diferente para patria, patriotismo? ¿un concepto que pueda ser explorado al margen de batallas, banderas, himnos, consignas y estandartes?¿Existen otros sustantivos para tal concepto?

Ciudadanía. Me da por pensar en ello...

Epílogo: ...y de pronto caigo en la cuenta de que el envoltorio esconde otro caramelo que ya ha empezado a ser manoseado... Ciudadanos / Ciutadans...

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