Árbol
de la Vida y de la Muerte (I)
Tríptico
de las Naranjas y las Amapolas
(collage, técnica mixta sobre cartón (26,5x10 + 26,5x20 + 26,5x10), Donostia 2011)
Vida,
muerte, vida. Mariposas que en seis horas despliegan toda la belleza, efímera, gratuita, y luego mueren.
Tierra húmeda, olorosa, verde, rota,
reseca, cenicienta. Nave que ha de partir. Naranjas de Gandía, de Cullera, del olor a azahar de la
Semana Santa, de la huerta, de la
acequia. Amapolas de trigo verde, de cunetas, de llanuras de Castilla, de los puentes que reflejan con luz
de plata la luna menguante. Amapolas de
los cementerios. Efluvios tentadores, placeres,
sabores, tentaciones. Fruta roja, madura, aterciopelada,
refrescante. Sol. Paraíso perdido,
pérdida, duelo. Vacío amenazante, agujeros;
misterio insondable, absurdo. Absurdo que todo lo conforma, que todo
lo impregna, que repta entre bastidores;
pero también absurdo liberador, absurdo
que dota de sentido (para entender el mundo, mejor el misterio). Símbolos salvíficos, amuletos, mal de ojo.
Música, infancia, luz (y un último
momento de lucidez a la sombra del castaño). Verde y negro, negro y rojo, rojo sangre, negro muerte, vida,
muerte, vida.





