Frente
a la reacción de la gente, que ve el horror en las interminables
aglomeraciones de refugiados contra todo tipo de vallas, verjas y muros,
la reacción de nuestros políticos y sus arduas negociaciones por las
cuotas de personas, a las que tratan como unidades de cualquier otra
cosa: cabezas de ganado, toneladas de pescado, de grano, de basura...
Si España cumple con la cuota impuesta por la UE de acoger a alrededor de 6.000 refugiados, tendrá que pagar, de sus arcas públicas, unos 50 millones de euros. Esa cuota ha sido objeto de interminables negociaciones entre el gobierno español y las autoridades europeas, creando la sensación, entre la ciudadanía, de ser un esfuerzo de dificil asunción. Las declaraciones de nuestro presidente de gobierno han tenido en todo momento este tinte de esforzado compromiso, casi imposible de digerir. Bien: el fichaje de Gareth Bale por el Real Madrid costó 30 millones de euros más. Como dijo un tertuliano en la emisora en la que escuché este dato: "Demagogia; es dinero que se paga desde la empresa privada, no es dinero de todos los españoles".
Dice el presidente de Hungría, en declaraciones de ayer mismo, que si no se les cierra el paso, vendrán, "decenas de millones" de extranjeros y (por si pudiera parecer un lapsus) "nos dejarán en minoría a los europeos". Goebbels no se atrevió a tanto.
Mientras tanto, Salvador Sostres, el último fichaje de Carlos Herrera en su estreno en la Cadena Cope, comentando la foto del inocente Aylan, el niño muerto en la playa de Turquía, apuntala: "Yo también tengo una niña de cuatro años. Esto debería reafirmarnos en las bondades de la democracia europea, de la propiedad privada (sic) y del capitalismo". Y Feliciano Fidalgo allí, en el estudio, tan tranquilo.
Si España cumple con la cuota impuesta por la UE de acoger a alrededor de 6.000 refugiados, tendrá que pagar, de sus arcas públicas, unos 50 millones de euros. Esa cuota ha sido objeto de interminables negociaciones entre el gobierno español y las autoridades europeas, creando la sensación, entre la ciudadanía, de ser un esfuerzo de dificil asunción. Las declaraciones de nuestro presidente de gobierno han tenido en todo momento este tinte de esforzado compromiso, casi imposible de digerir. Bien: el fichaje de Gareth Bale por el Real Madrid costó 30 millones de euros más. Como dijo un tertuliano en la emisora en la que escuché este dato: "Demagogia; es dinero que se paga desde la empresa privada, no es dinero de todos los españoles".
Dice el presidente de Hungría, en declaraciones de ayer mismo, que si no se les cierra el paso, vendrán, "decenas de millones" de extranjeros y (por si pudiera parecer un lapsus) "nos dejarán en minoría a los europeos". Goebbels no se atrevió a tanto.
Mientras tanto, Salvador Sostres, el último fichaje de Carlos Herrera en su estreno en la Cadena Cope, comentando la foto del inocente Aylan, el niño muerto en la playa de Turquía, apuntala: "Yo también tengo una niña de cuatro años. Esto debería reafirmarnos en las bondades de la democracia europea, de la propiedad privada (sic) y del capitalismo". Y Feliciano Fidalgo allí, en el estudio, tan tranquilo.
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