sábado, 12 de septiembre de 2015

MENTIRAS INSOLIDARIAS

Va Maroto y dice que entre los refugiados que están llegando a Europa "están entrando miles de yijadistas". Como no hay ninguna evidencia (cero evidencias) de este hecho, como atestiguan diferentes agencias y organizaciones internacionales, Soraya Saénz de Santamaría le enmienda la plana al ex-alcalde y, sólo entonces, el hombre recula y afirma que sus declaraciones "no han sido demasiado afortunadas" (lo que suena a "estos son mis principios; si no les gustan, tengo otros"). El problema no es que sean afortunadas o desafortunadas; el problema es que no son opiniones, como él ahora quiere hacernos creer; el problema, su problema, nuestro problema, es que son mentiras. Son mentiras y entonces, en vez de reconocer que ha mentido, dice que han sido declaraciones "no demasiado afortunadas", como si no fuera él quien las dice, como si hubiera realizado un tiro fallido, como si hablara alguien por su boca, emitiendo opiniones al azar, como si no tuviera la responsabilidad pública que ostenta, como si de repente se hubiera convertido en un idiota vicario de no se sabe quién, de no se sabe qué.

Que Maroto es idiota ya lo sabíamos; aunque no tiene nada que ver, lo que a mí me sigue sorprendiendo en mi ingenuidad es que un gay, que puede casarse porque un gobierno -que por supuesto no es el suyo- decidió que los homosexuales pudieran hacerlo, contribuyendo así a que un colectivo minoritario viera reconocidos sus legítimos derechos, no comprenda que existen otros colectivos minoritarios que también necesitan de algo tan simple de entender como es la solidaridad, egoísta de mierda. No se podía callar, no. Por una puñetera cuestión de solidaridad, joder.

Y éstas sí que son opiniones no muy afortunadas.

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