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sábado, 30 de agosto de 2014

PUNK KRISTIANO

No me lo puedo creer. Me lo mandaron ayer y pensaba que era un montaje. Me parece un escándalo, así que podría ser post-punk, por lo efectivo. En todo caso, bromas aparte, lo que parece claro es que es una estúpida manera de decirnos lo poco apegados que están algunos de nuestros purpurados a las virtudes evangélicas y lo cerca que se encuentran del orgullo (incluyendo el gay), la soberbia y, en un plano más pedrestre, del complejo de inferioridad, del ridículo espantoso y la verguenza ajena.

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A continuación, los comentarios a los que dio lugar el post:

Juan Carlos Mendizabal Vamos, que este príncipe de la Iglesia, va para gilipollas del mes, ¿no?

Iñigo Lasagabaster Pero es que se meten ellos solitos en el jardín y luego todo es anticlericalismo rampante y lágrimas de cocodrilo.

Juan Carlos Mendizabal Y entonces vendrán con la iglesia perseguida, el laicismo...

Asun Maisterrena Mugica Igual en algun siglo muy pasado podia estar de moda; hoy no tiene sentido y esta feo.

Iñigo Lasagabaster Pero no es sólo que no tenga sentido y este feo, no es únicamente anacrónico e inoportuno, no es tan sólo frívolo e irresponsable; es que desde un punto de vista cristiano y en el contexto actual a mi me parece antievangélico y como tal escandaloso.

Iñigo Piera Aristizabal ¿¿¿Ppero es cierto, cierto??? No puedo creer lo que veo...

Idoia Láinez Con lo que cuestan todos esos metros de inútil tela se podía llenar un comedor de gente que no tiene para comer, tres platos tres veces al día. Después van y se quejan de lo anticlericales que somos. Pero cada día nos lo ponen más a huevo.

Arantza Etxeburua Lo que representa el hecho de ponerse esa capa es antievangélico. Hoy y siempre. Coincido plenamente con tu opinión, Iñigo.

lunes, 8 de octubre de 2012

SUCEDIÓ EN LIDL

Me ha sucedido en el Lidl, hace un rato. Aviso de interés público gratuito. Si os encontráis con una tía alta, de pelo rizado, morena, de unos 50 años y cara de malas pulgas, intentad respetar el orden de la cola. Lo cierto es que cuando me acercaba a pagar, una de las amables cajeras de esta amable cadena de supermercados (son casi tan amables como los chóferes del Amara-Anoeta) ha soltado eso de "por aquíiii, respetando el oooorden", y yo he debido pensar (yo o mi subconsciente) en el mismo microsegundo en el que mis pies se dirigían hacia ella: "esta es la mía", así que me he hecho el orejas metiéndome delante de 5 ó 6 personas provenientes de la caja de al lado, la segunda de las cuales era esa mujer, que me ha soltado una bronca que ni que le hubiera robado la flauta a un niño.

Así que allí estaba ella, inmensa, hierática cual Pantócrator castigador, dale que te pego, que si qué jeta tienes, que si te has dado cuenta perfectamente, que si esto, que si lo otro, y yo petrificado -si me mirara una cobra no lo hubiera estado más-, y a todo esto rodeado de lobos hambrientos, mirándome como si estuvieran delante del mismísimo asesino de Kennedy, y ella que tal y cual y Pascual y yo intentando conectar unas cuantas neuronas para poder salir por algún lado y no había manera y cuando, juntando las pocas fuerza que me quedaban, he conseguido balbucear (pero lo que se dice balbucear) un "vale; no hace falta ser tan borde" va ella y me contesta, monocorde, segura de sí misma, clavándome su mirada de hielo durante un segundo eterno como se clava el rejón de muerte en la plaza: "acepto lo de borde, pero a mi me parecen más bordes los que tratan de colarse en la cola del supermercado" y algo de todavía más enjundia, para rematar.


Y yo me he quedado mirando al suelo, tan humillado que el hombre de detrás mío, que llevaba por toda mercancía una cerveza (una cerveza y nada más), me ha dejado pasar, con unos golpecitos en el brazo y un "tira, anda, tira" cariñoso y solidario, creo que pensando en la suerte que había tenido de no ser él y sí yo y así me he escurrido literaaaaaalmente y con el rabo entre las piernas y en eso estaba cuando me ha sucedido lo más raro de todo y es que me ha dado por pensar: ¡qué coño, si encima tiene razón!