Alucino.
Me regalaron un ebook, creo que ya lo comenté, y me he descargado
libros infumables que nunca me compraría, pero que ojeo sin vergüenza en
las librerías. Sin embargo, todo tiene un limite y ese límite está en
el bodrio titulado La verdad sobre el caso Harry Quebert, perpetrado por
un tal Jöel Dicker y editado en español por Alfaguara. Más de
quinientas páginas de un supuesto caso de asesinato enredado en una
trama "de amor". Joder, menuda basura inconsistente (al menos las primeras doscientas páginas; no he podido seguir): enrevesado,
inverosímil, cursi y snob, hasta decir basta, todo en uno. Y de verdad
que no hay manera: con la altura literaria de Belén Esteban, las
pretensiones de Mariló Montero y la profundidad de Gandía Shore
tendríamos dinamita para escribir mejor. Os diría: (comprobadlo por vosotros mismos, pero ni me atrevo) Más allá de todo esto, lo
verdaderamente ¿indignante? (sí, esa es la palabra) es lo siguiente: XX
Premio San Clemente, premio Goncourt des Lycéens, Gran Premio de Novela
de la Academia Francesa, premio Lire a la Mejor Novela en Lengua
Francesa, Mejor Libro del Año para los lectores de El País y Qué Leer, 9
ediciones y más de 2 millones de ejemplares vendidos. Bueno, será por
las casi cuatrocientas páginas que me faltan... o a lo mejor es que no es más que
una gigantesca operación de marketing literario (sé que no es el
adjetivo) detrás de la que se esconde la nada.

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