Arantxa Quiroga, Ramón Gómez Ugalde y otros "destacados dirigentes" del
PP vasco se sueltan el pelo y manifiestan a voz en cuello estar hartos
de tanto "mangante", y otras lindezas, entre sus propios
correligionarios. Hubiera estado bien si lo hubieran dicho antes, cuando
todavía la tesis imperante era la de que el PP era un partido
"incompatible con la corrupción", pero ahora que Mariano Rajoy ha
abierto la veda, parecen los primos del de Zumosol, en plan "agárrame
que lo mato". No es que les falte grandeza; es que son patéticos.
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