Pienso en la cita de Arthur Koestler que cae en mis manos y publicada
en el primer volumen de su autobiografía "Flecha en el azul" (1952):
"No dudo que el comunismo en Hungría habría degenerado, a su debido tiempo, en un estado policial totalitario, imitando evidentemente el modelo ruso. Ningún Partido Comunista de Europa pudo resistir la corrupción que Moscú le imponía, con su autoridad directa y su contaminación indirecta. Pero esta seguridad posterior no invalida el esperanzado y exuberante carácter de los primeros días de la revolución en Hungría, en Baviera o en el Rurh, y aun en Rusia."
Arthur Koestler (Budapest, 5 de septiembre de 1905 - Londres, 1 de marzo de 1983), judío húngaro, perteneció al Partido Comunista y participó en los levantamientos de la Comuna Húgara, de carácer marxista, por lo que fracasado el levantamiento, tuvo que exiliarse en Gran Bretaña. Posteriormente, luchó en la Guerra Civil Española, fue apresado en Málaga y condenado a muerte, aunque canjeado después por una prisionera del bando nacional. Desengañado del estalinismo, se convirtió en un activo detractor del mismo. Participó en la Segunda Guerra Mundial y volvió a ser apresado. Internado en un campo de concentración francés, también logró evadirse. Escribió una serie de célebres novelas sobre los juicios de Moscú, una crítica acerada a la lamentable deriva del comunismo.
Pues eso: no invalida. Podemos.
Si además aprendemos de los errores del pasado, algo habremos ganado.
"No dudo que el comunismo en Hungría habría degenerado, a su debido tiempo, en un estado policial totalitario, imitando evidentemente el modelo ruso. Ningún Partido Comunista de Europa pudo resistir la corrupción que Moscú le imponía, con su autoridad directa y su contaminación indirecta. Pero esta seguridad posterior no invalida el esperanzado y exuberante carácter de los primeros días de la revolución en Hungría, en Baviera o en el Rurh, y aun en Rusia."
Arthur Koestler (Budapest, 5 de septiembre de 1905 - Londres, 1 de marzo de 1983), judío húngaro, perteneció al Partido Comunista y participó en los levantamientos de la Comuna Húgara, de carácer marxista, por lo que fracasado el levantamiento, tuvo que exiliarse en Gran Bretaña. Posteriormente, luchó en la Guerra Civil Española, fue apresado en Málaga y condenado a muerte, aunque canjeado después por una prisionera del bando nacional. Desengañado del estalinismo, se convirtió en un activo detractor del mismo. Participó en la Segunda Guerra Mundial y volvió a ser apresado. Internado en un campo de concentración francés, también logró evadirse. Escribió una serie de célebres novelas sobre los juicios de Moscú, una crítica acerada a la lamentable deriva del comunismo.
Pues eso: no invalida. Podemos.
Si además aprendemos de los errores del pasado, algo habremos ganado.

