miércoles, 8 de octubre de 2014

HARTAZGO TOTAL

El alcalde Maroto, del que acabamos de hablar aquí abajo, y la caterva de afarensis cavernarios a la que pertenece, se extrañan de que la gente vote a Podemos, que se la sude Venezuela, Irán, la ETA, el sursum corda y las informadas y "expertas" previsiones de hundimiento económico inminente si resulta que los muchachos de Pablo Iglesias llegan al poder. Y se extrañan de que, aún así, vote a Podemos. ¡Cómo si lo de Bankia fuese una broma! Pues quien nos lo iba a decir, los tiempos están cambiando. Y es que parece haber llegado ya el momento de gritar, por ejemplo: ¡Renta universal, ya!, sin miedo y sin restricciones. Es mentira que no haya dinero para pagarla. Lo que pasa es que la consecuencia inmediata va a ser un aumento de los sueldos mínimos. Y estos de la casta (¡qué afortunado calificativo: la casta, je, como suena, cómo me gusta, cómo me gusta y cómo me gusta lo que les jode que se lo escupamos a la cara...) ven que les mueven la poltronita y, como son los que van a tener que apoquinar, no van a hacer otra cosa que tratar de meternos miedo. Miedo con esto y con lo otro, con el ébola y con el Ébole, con Podemos y con el "no podemos porque esto se iría a la mierda, aunque sí que queremos, palabrita del niño Jesús". Miedo y más miedo: la avispa asiática y la guerra nuclear, el Estado Islámico y el caos, miedo, miedo... Prestos están a ello los voceros y agoreros, los estómagos agradecidos, los inda y los marhuenda, los abcés, los mundos y los paises. Pero no se dan cuenta de que los demás, la inmensa minoría, como la define Miguel Angel Ortiz en su nueva novela, estamos hartos de sus caras. Es sólo eso señores, repitan con nosotros: har-tos-de-sus-ca-ras.

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