No
me lo puedo creer. Me lo mandaron ayer y pensaba que era un montaje. Me
parece un escándalo, así que podría ser post-punk, por lo efectivo. En
todo caso, bromas aparte, lo que parece claro es que es una estúpida
manera de decirnos lo poco apegados que están algunos de nuestros
purpurados a las virtudes evangélicas y lo cerca que se encuentran del
orgullo (incluyendo el gay), la soberbia y, en un plano más pedrestre,
del complejo de inferioridad, del ridículo espantoso y la verguenza
ajena.
A continuación, los comentarios a los que dio lugar el post:
A continuación, los comentarios a los que dio lugar el post:
Juan Carlos Mendizabal Vamos, que este príncipe de la Iglesia, va para gilipollas del mes, ¿no?
Iñigo Lasagabaster Pero es que se meten ellos solitos en el jardín y luego todo es anticlericalismo rampante y lágrimas de cocodrilo.
Juan Carlos Mendizabal Y entonces vendrán con la iglesia perseguida, el laicismo...
Asun Maisterrena Mugica Igual en algun siglo muy pasado podia estar de moda; hoy no tiene sentido y esta feo.
Iñigo Lasagabaster Pero
no es sólo que no tenga sentido y este feo, no es únicamente anacrónico
e inoportuno, no es tan sólo frívolo e irresponsable; es que desde un
punto de vista cristiano y en el contexto actual a mi me parece
antievangélico y como tal escandaloso.
Iñigo Piera Aristizabal ¿¿¿Ppero es cierto, cierto??? No puedo creer lo que veo...
Idoia Láinez Con
lo que cuestan todos esos metros de inútil tela se podía llenar un
comedor de gente que no tiene para comer, tres platos tres veces al día.
Después van y se quejan de lo anticlericales que somos. Pero cada día
nos lo ponen más a huevo.
Arantza Etxeburua Lo que representa el hecho de ponerse esa capa es antievangélico. Hoy y siempre. Coincido plenamente con tu opinión, Iñigo.