Hola Begoña. No he podido dejar este comentario en el blog, simplemente
porque no he sabido hacerlo. He leído tu poesía Adiós a Perséfone por
recomendación de Marta. No acierto a definir un lenguaje que permite
expresar lo que el lenguaje objetivo (o como se llame) no permite. Así,
me dejas entrar en sentimientos compartidos, intuir el vínculo que nos
humaniza, nos emociona, nos dota de sentido, nos
hace trascender... Hablas por mi y hago tuyas tus palabras; obvio la
literalidad y comparto un mundo de emociones e intuiciones más real si
cabe y más trascendente a su vez. ¡Te agradezco tanto tu esfuerzo por
traducir tus sentimientos! ¡Es tan necesario! Si se comprendiese esta
dimensión tan sincera, directa y analgésica del lenguaje poético, sería
asignatura de selectividad. Yo soy un advenedizo y por eso no quiero
parecer presuntuoso, pero la ausencia del lenguaje poético en nuestra
vida cotidiana (y cuando uno se tropieza con él, la mayoría de las veces
aparece camuflado o, peor, prostituido, al servicio de, por ejemplo, la
publicidad) no es solo signo de déficit cultural; lo es también de
decadencia, negligencia y ausencia. La poesía es la puerta de un
secreto...
Este blog tiene un título poco original. Al menos tan poco original como su autor. No obstante, como otros autores tan poco originales como él, pretende fijar sus opiniones en contraposición a la opinión dominante. Que lo consiga o no es otro cantar, teniendo en cuenta lo presuntuoso del asunto. Aún así, quizá, alguna cosita, por pequeña que sea, pueda servir para la reflexión de alguien. Ya está. No haría falta más.