martes, 26 de febrero de 2013

QUE SE JODAN



Lo de Berlusconi y los italianos es tan increible como lo de Camps y los valencianos. La sensación es deprimente a más no poder y sólo nos queda el consuelo de que, en el fondo, todas esas vidas son vidas miserables, inmorales o estúpidas, perversas o imbéciles. Las esos "poderosos" y las de los valencianos y los italianos que les votan. Unos, malos; los otros, tontos. Tontos o malos. Y en el fondo, Bárcenas un pobre diablo, Berlusconi un hombre mayor, solo, acomplejado y decadente, Camps un títere ridículo y bochornoso... El ridículo de Cospedal es también inenarrable, insuperable e indisimulable... y ella lo sabe. Que se jodan. Eso sí, si la justicia quiere ser justa, ¡que devuelvan el dinero! Hasta el último céntimo de euro.
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politica.elpais.com

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