Mensaje para mitómanos: Hoy a las 13:35h (hace 10m.) me he cruzado con
Dustin Hoffman en la c/ Okendo, junto a la librería Hontza. Me ha
saludado afectuoso y se ha metido en un cochazo camino de algún Arzak.
Como lo oís. Lo curioso es que yo estaba mirando el escaparate de la
librería y justo al lado había un andamio que impedía el paso, excepto por el lugar que yo ocupaba en ese mismo instante, ajeno a lo que ocurría a mi alrededor (que no era nada, tampoco hay que exagerar). El caso es que el hombre caminaba en
dirección al Boulevar. Alrededor de él había un pequeño enjambre de
admiradores, seguratas y gente con acredtaciones (de esos que van detrás
de todos los famosos). No me preguntéis cómo, pero al ver el revuelo me
he girado y ahí estaba él, frente a mi, sonriéndome, dándome un
golpecito en el hombro y preguntándome ¿qué tal? Bien, gracias.Este blog tiene un título poco original. Al menos tan poco original como su autor. No obstante, como otros autores tan poco originales como él, pretende fijar sus opiniones en contraposición a la opinión dominante. Que lo consiga o no es otro cantar, teniendo en cuenta lo presuntuoso del asunto. Aún así, quizá, alguna cosita, por pequeña que sea, pueda servir para la reflexión de alguien. Ya está. No haría falta más.
lunes, 1 de octubre de 2012
TROPEZÓN CON DUSTIN
Mensaje para mitómanos: Hoy a las 13:35h (hace 10m.) me he cruzado con
Dustin Hoffman en la c/ Okendo, junto a la librería Hontza. Me ha
saludado afectuoso y se ha metido en un cochazo camino de algún Arzak.
Como lo oís. Lo curioso es que yo estaba mirando el escaparate de la
librería y justo al lado había un andamio que impedía el paso, excepto por el lugar que yo ocupaba en ese mismo instante, ajeno a lo que ocurría a mi alrededor (que no era nada, tampoco hay que exagerar). El caso es que el hombre caminaba en
dirección al Boulevar. Alrededor de él había un pequeño enjambre de
admiradores, seguratas y gente con acredtaciones (de esos que van detrás
de todos los famosos). No me preguntéis cómo, pero al ver el revuelo me
he girado y ahí estaba él, frente a mi, sonriéndome, dándome un
golpecito en el hombro y preguntándome ¿qué tal? Bien, gracias.
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