Me
agrada saber que hay un montón de gente para quien Bob Dylan es una
referencia en su vida. Me siento identificado. Para mi Dylan es una
compañía constante. A través de sus canciones, de sus guiños, de su
peculiar -incomprensible para muchos- forma de ser, me siento
interpelado en, si se puede decir así, mi humanidad. Por supuesto que es
enigmático, por supuesto que es a veces críptico, inabarcable, pero si
uno se deja llevar por sus letras, por sus melodías, por su poesía, por
su respetuosa manera de ver la tradición, por su compromiso
continuador de ella, por su veneración por las personas anónimas,
trabajadoras, auténticas, por la vida rural y las penurias de las
ciudades, por el sufrimiento humano, por la nostalgia y el amor, por su
búsqueda constante de la trascendencia, por eso que, en definitiva, se
llama actitud, intuye que detrás está el hombre honesto, la persona
ajena a la vorágine montada en torno a su figura, el auténtico espíritu
de un cambio de verdad. En la primera parte de su biografia, Chronicles, cuenta una anécdota en la que un viejo, en una grocery de
carretera, cerca de Nueva Orleans, le pregunta si reza, a lo que él
contesta que sí. Entonces, el hombre le vuelve a interpelar: -¿Para qué
rezas? -Para ser mejor persona- responde Dylan. No se puede resumir
mejor su tránsito vital. Me siento muy cercano a esa manera de ver las
cosas. Creo sinceramente que Dylan es una buena persona en la piel de un
sensible trovador dotado de una mente superdotada. Hay muchas canciones
impresionantes; señalaría simplemente tres que, a mi modo de
ver, resumen todo lo anterior: Bob Dylan´s Dream, Sara y Forever Young. El carisma se llama Bob Dylan.
cultura.elpais.com
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http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/31/actualidad/1346442256_122286.html
¡El Nobel para Dylan ya!
http://www.bobdylan.com/us/news/response-levon%E2%80%99s-passing
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